¿CÓMO SE VA AL BAÑO EN EL ESPACIO? una historia de cuando los súper-genios pidieron ayuda.

¿Puede usted asegurar que en su empresa

cada colaborador es un verdadero solucionador de problemas?


¿En qué piensa cuando escucha la palabra NASA?. Seguramente, algunas alternativas podrían ser: naves, viajes espaciales, tecnología y ciencia… pero, si usted es como yo, además de estas palabras, seguramente también tiene la percepción de un lugar donde trabajan personas con un alto -sino es que el más alto- nivel técnico y científico en su rubro.


Chris Hadfield, astronauta canadiense, describe en su libro An Astronaut´s Guide to Life on Earth, no solo el entrenamiento riguroso al que los astronautas se someten, física y mentalmente, sino también, la mística que existe en NASA de analizar cada situación... sin importar lo pequeña o insignificante que parezca. Imagínese tener que atornillar algo, usando un traje pesado que dificulta el movimiento, en un ambiente donde todo -incluyendo ese tornillo. ¡es hostíl!. No es de extrañar que la habilidad de hacer Resolución Formal de Problemas sea vital para NASA y que cada astronauta debe poseerla. Considerando todo esto, los ingenieros y científicos en NASA deberían ser capaces de resolver cualquier problema y no necesitar a nadie más ¿cierto?, bueno, no tanto...


En el 2016, NASA hizo público el Space Poop Challenge, el cual buscaba dar solución al manejo de los desechos humanos en el espacio. Considerando que cada día, la posibilidad de que humanos viajen a Marte, o más allá, toma mayor peso, darle una soución a este tipo de situaciones se vuelve imperativo. Lo interesante de esta iniciativa, es que el desafío fue lanzado al público, para que cualquier ciudadano pudiese brindar sugerencias de cómo resolver este problema satisfactoriamente, y ayudar a NASA con, digamos, este pequeño detalle.


Se recibieron 5000 propuestas, 19000 personas (con diferentes niveles educativos) agrupadas en 150 equipos provenientes de cada país y continente participaron. En Febrero del 2017, NASA anunció al ganador, el Sr. Thatcher Cardon, cuya propuesta se basó en su experiencia como médico cirujano. Su diseño cuenta con una minúscula cámara de aire en la entrepierna del traje, a través de la cual se pueden pasar artículos como catéteres y paneles inflables.


Esta historia es interensante porque viene a confirmar algo que muchos olvidamos: Al ser humano le gusta resolver problemas. Desde el momento en que aprendimos a hacer fuego hasta hoy día, ya sea luchando contra el cambio climático o trantado de reducir la variación de un proceso a nuestro cargo, nuestra historia y evolución se ha basado en la Resolución Formal de Problemas.


En la mayoría de las empresas y ambientes de negocios, es probablemente, donde menos recordamos esto. La vorágine del día a día y la volatilidad de los mercados nos hace asumir que solo aquellos que están en una posición de liderazgo, tienen la habilidad de entender los problemas diarios y brindar soluciones. La participación de los colaboradores, especialmente aquellos en puestos muy operativos, es casi nula y, todo el potencial de obtener soluciones creativas y económicas para la empresa, se pierde. Además, hay otros factores que influyen a que no se aproveche todo ese potencial en las empresas:


1. Al ser humano, por naturaleza, le gusta resolver problemas, pero eso no significa que la forma en que lo haga sea la más eficiente. Es que no se trata de conocer cuáles son las herramientas que existen, sino, que sepa cuál conviene usar en cada caso en partícular.


2. El hacer Resolución Formal de Problemas, requiere una buena dosis de humildad y no de tratar de imponer el punto de vista que tengamos ni forzar lo que creamos sea la solución, sino, abordar la situación sin prejuicios. La arrogancia, no cabe en la Resolución Formal de Problemas.


3. El cumplir con los puntos 1 y 2, no es suficiente sino se genera una cultura de Resolución de Problemas sana. Una cultura, donde -como en NASA- ninguna situación queda sin investigar y sin encontrar la causa raíz.


Aceptemoslo, resolver problemas (reclamos de un cliente o un alto número de defectos) de manera correcta y definitiva no es facil y toma tiempo, lo cual es una contradicción en la época en la que vivimos, donde esperamos que las cosas sucedan rápidamente y, donde los gerentes esperan que las respuestas se den casi espontáneamente. Y, si a esto le agregamos un ambiente de temor o represalia, las cosas se complican. Pero con determinación y un proceso adecuado, se puede lograr mejorar la calidad del proceso de análisis y por ende, la calidad de los resultados, basados en una verdadera Cultura Organizacional de Resolución Formal de Problemas.


Encuentro casi simbólicos los elementos en esta historia, y como NASA se ha dado cuenta de que las alternativas a mejores soluciones aumentan cuando hacemos participar a más personas. Al ser humano le gusta resolver problemas... y le gusta aún más ser parte de la solución. ¿Puede usted asegurar que en su empresa cada colaborador es un verdadero solucionador de problemas? si su respuesta es no, su empresa está desperdiciando una oportunidad de oro y es hora de hacer algo al respecto.


Para saber cómo poder lograr una verdadera Cultura de Resolución Formal de Problemas visite:

www.cdi-la.biz y www.cdi-ama.biz

Referencias:

  • http://edition.cnn.com/2017/02/16/tech/nasa-space-poop-challenge-winner-announced-trnd/index.html

  • An Astronaut's Guide to Life on Earth. Hadfield, Chris. Hachette Book Group, 2013.

  • Más sobre Chris Hadfield (youtube song).

Rosa Zapata, Partner en CDi Latin America.

MSC Operaciones y Productividad / Ingeniera Química Industrial

info@cdi-la.biz

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